Tópicos y formas del sexismo en Mad Men

Débora Galindo | Opinión

No le faltaba razón al presidente Obama cuando en enero del pasado año, durante el discurso del Estado de la Unión, criticó la discriminación a las mujeres en Mad Men, la serie del creador Matthew Weiner emitida por la cadena AMC. Esta serie narra los comienzos de una de las más prestigiosas agencias de publicidad de los años sesenta, Sterling Cooper Advertising, que poseía uno de los mejores ejecutivos, Donald Draper. A pesar de ser una joya visual, Mad Men se caracteriza por ser un fiel de reflejo de la sociedad machista en la que vivimos y la aceptación de este machismo como algo normal por parte de la mujer. Y es que la serie está llena de topicazos, sobre todo de oficina, y estos tópicos se pueden encontrar en casi todos sus capítulos.

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Mad Men es una serie donde los personajes más polémicos son las mujeres y donde los hombres tienen puestos importantes, como creativos o ejecutivos de cuentas, mientras que las mujeres son secretarias al servicio de estos importantes hombres, pues ellas no son suficiente inteligentes para ocupar altos cargos. Así pues, se crea una dicotomía natural donde la mujer es el sexo que tiene que obedecer, pues será la encargada de servirle hasta los cafés a su jefe porque existe la creencia de que hay un reparto natural de tareas entre hombre y mujeres y, por lo tanto, desobedecer ese reparto natural de tareas es atentar contra la propia naturaleza.

En este capítulo vemos como uno de los ejecutivos de cuentas, Ken Cosgrove, empieza a perseguir a una de las secretaria y, aunque al principio parece una mera tontería, cuando consigue cogerla, le dice: “O me lo dices o lo averiguo yo, ¿de qué color llevas las bragas?” Aunque ella intenta frenarlo, Ken le sube la falda delante de todos y grita el color de sus bragas, mientras el resto del personal mira y ríe ante tal espectáculo e, incluso, algunos compañeros de Ken que ya conocían el “juego” hacen apuestas sobre el color de las bragas de la secretaria.

Cuando se levantan del suelo él le propone acompañarla a casa y ella, después de la ofensa, acepta sin pensárselo. De este modo, vemos como la mujer es un pasatiempo y, además, vemos que se cree en la existencia de un pacto, creado desde tiempos inmemorables, donde la mujer es el ‘sexo débil’ y, por lo tanto, el sumiso.

En este vídeo vemos como Donald Draper le prohíbe a su mujer, Betty Draper, utilizar un bikini que se compró en un desfile de moda al cual acudió el matrimonio. Él le asegura que ese bikini “es de buscona”. Ella, pese a estar muy contenta con su nueva adjudicación, cuando oye estas palabras asiente diciendo que “no lo sabía”. En la imagen final vemos como Betty se siente ahora avergonzada y se cubre el cuerpo. Así pues, vemos como Donald Draper ve a la mujer como algo que le pertenece, pues no le gusta que vaya así a la playa porque miles de hombres babearan por su preciosa Betty. La prohibición de Don hacia Betty supone aceptar que la mujer no es libre de vestir como ella quiera sino que, una vez más, hay una dominación. Además, fomenta la creencia de que ciertas actitudes de las mujeres, como llevar un bikini, pueden provocar una agresión o un abuso sexual.

En el capítulo seis de la cuarta temporada vemos como uno de los creativos está presumiendo de sus cintas cuando Peggy Olson, la única mujer creativa de la agencia, entra por la puerta del despacho de Stan Rizzo porque está haciendo ella todo el trabajo y quiere terminarlo cuanto antes para no trabajar el fin de semana, por lo que las palabras de Peggy están cargadas de agresividad. La contestación de Stan: “vale, joder, vale, ¿tienes la regla? Hagámoslo”.

¿Quién no ha oído nunca la típica frase de “déjala, tiene la regla” cuando una mujer esta cabreada? Es cierto que algunas mujeres están más susceptibles cuando tienen la menstruación, pero frases como la que acabamos de escuchar en el vídeo sólo son un símbolo de menosprecio hacia la mujer, pues se atribuye el enfado a un cambio hormonal y no a una situación racional, pues la razón por la que una mujer se cabrea nunca estará justificada ni será por alguna estupidez que haya hecho un hombres, simplemente será por la regla.

En este vídeo vemos como Roger Sterling, uno de los socios de la agencia Sterling Cooper Advertising, acompañado de su joven esposa, le dedica un brindis a Donald Draper por su cumpleaños. Lo primero que hace Roger es dedicarle unas palabras a la bella mujer de Don tras fascinar a todos con su voz y sus movimientos. A continuación le dice a Draper lo afortunado que es (obviamente por tener a su lado a una mujer como Megan Calvet, su nueva esposa) y añade lo siguiente: “Como dijo un sabio, lo único peor que no conseguir lo que quieres es que otro lo consiga“.

Aquí vemos cómo los hombres compiten entre ellos por conseguir a una súper mujer, es decir, una mujer bella, guapa y atractiva y cuanto más lo sea, más te envidiaran el resto de hombres, pues solo de este modo podrán demostrar que son machos alfa y no beta, aquellos que se quedan con las sobras. Así pues, vemos como la mujer es un mero trofeo para los hombres, además de la humillación pública y el menosprecio hacia la mujer de Roger Sterling.

En este capítulo vemos que la ex mujer de Betty le dice a su nuevo esposo, el senador Henry Francis, que “no se encuentra bien” para ir a uno de los actos que tenía programados. Él le asegura que “no le hace gracia” ir sin ella, a lo que Betty le responde: “Tú madre estará allí, darás buena imagen”. Al despedirse ella le pregunta si la perdonará y él se va sin responderle. Aquí vemos como la mujer es una mera pieza a exhibir y con la que, dependiendo de su belleza, se dará una imagen u otra. El hombre en vez de mostrar preocupación por ella, le insiste para que le acompañe, pues la mujer sólo es eso: una simple acompañante sin sentimientos.

En este vídeo se observa cómo la mujer de Ken Cosgrove, quien además de trabajar en el departamento de cuentas de la agencia de publicidad es también escritor, destroza uno de los relatos que escribió Ken. Él, tras ver las caras de desconcierto de los demás y el menosprecio que ha causado su mujer hacia sus escritos, dice que “también pasan más cosas”. De este modo, se observa cómo la mujer es incapaz de entender algo tan complejo y misterioso como los relatos de Ken, pues su cerebro no consigue entender que un robot puede tener alguna razón para quitar unos tornillos de un puente por el que pasan millones de personas al día.

En este capítulo vemos como Peter Campbell, uno de los ejecutivos de la empresa, le propone a Joan Holloway que se acueste con uno de los hombres de Jaguar para conseguir la cuenta. Aun sabiendo que la propuesta era descabellada, Campbell se lo cuenta a Joan para ver si puede convencerla y cuando ve que ella se niega (que es lo más lógico), él le dice: “Creo que merecería la pena hacer el sacrificio, hablamos de una noche en tu vida” y le pregunta si considera a Cleopatra una reina, a lo que seguidamente añade: “¿Qué haría falta para coronarte?” Una vez más, en este vídeo, percibimos el menosprecio hacia la mujer, pues es considerada como un medio para conseguir un fin y cuando ella se niega, Peter Campbell la intenta comprar, pues es un hombre al que le interesan más los negocios que la dignidad de las personas.

Ejemplos como los que acabamos de ver se observan en muchos de los capítulos de Mad Men, pero la discriminación y el menosprecio que reciben las mujeres no termina aquí. Mad Men es un claro ejemplo de lo que se espera de la mujeres: que sean atractivas y coquetas y que no descuiden su imagen; que sean complacientes; que se muestren afectuosas; que sean sociales, y que sean cuidadosas. En la otra cara de la moneda, tenemos a los hombres y de ellos se espera que sean seguros y estables; que sean ambiciosos por conseguir un sitio en la sociedad; que sean independientes y autosuficientes; que sean racionales, y que sean hábiles.

En la serie también vemos que la mujer es la que se ocupa de la casa y de los niños, pues sólo se concibe a la mujer como ama de casa. Por el contrario, el hombre es el que trae el dinero a casa porque tiene las cualidades necesarias para poder trabajar y es el único capaz de resolver los conflictos. Así pues, la mujer necesita un hombre en su vida que la mantenga, pues ella es incapaz de trabajar y su función es ser una empleada del hogar.

Por último, cabe destacar que en Mad Men también vemos a la mujer como mero objeto sexual, pues Donald Draper, el típico guaperas de turno, pese a estar casado se acuesta con todas las mujeres que se le antojan. En cada temporada vemos que se acuesta con una diferente. Aquí pongo algunas ilustraciones de la artista Hannah Choi sobre algunas de las mujeres de Donald Draper.

Mad Men

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