Un argentino degüella a su ex pareja y su hija encuentra el cadáver

Débora Galindo | Análisis

La violencia de género es una lacra social que se cobra la vida de 54 mujeres al año, según los datos del Informe sobre víctimas mortales en al ámbito de la pareja o ex pareja de 2013. En una sociedad en la que se atenta contra las mujeres, es imprescindible concienciar a la población para luchar contra todo tipo de violencia hacia ellas, ya sea física o psíquica. Desde los medios de comunicación es necesario difundir un discurso en pos de la denuncia de la violencia de género, sin embargo, en muchas ocasiones, los medios son los primero que tratan estos temas sin cuidado alguno.

El periódico La Razón publicaba el pasado domingo, 13 de diciembre, la siguiente noticia: Un argentino degüella a su ex pareja y su hija encuentra el cadáver. En el titular ya observamos que el periódico busca captar la atención del lector, pues recurre al detalle morboso incluyendo en él que “su hija encuentra el cadáver”. Así pues, sin resaltar esta frase el titular sigue informando del suceso real, por lo que es innecesario señalar que la niña de la mujer asesinada encontró el cadáver. Además, en el titular se incluye la nacionalidad del agresor y, según el Manual de la Redacción, de Público.es, “no hay que establecer una relación causa-efecto entre los hechos y la procedencia de las personas implicadas”. Así pues, la inclusión de la nacionalidad del asesino, en este caso argentina, provoca que el lector relacione la violencia de género con algo que practican los extranjeros, pero esta violencia es un fenómeno universal.

Violencia Género

Como si de un cuento macabro para niños se tratase, el autor de la noticia cuenta los hechos acontecidos con poca profesionalidad y sin atisbo alguno de seriedad. El primer párrafo dice tal que así: “Parece evidente suponer que no era la primera vez que Ángel golpeaba a su ex pareja y quizás la violencia de éste fue uno de los principales motivos por los que ella decidió romper la relación sentimental que le había unido al que fuera su verdugo“. En esta frase se observa como el autor del texto basa sus primeras palabras en meros rumores, pues asegura que “quizás la violencia de Ángel fuese uno de los motivos por el que se terminó la relación”. En el párrafo destacado también vemos que se habla de Ángel como el “verdugo” y esto supone asumir que la mujer ha de estar sometida a una serie de castigos desde inmemorables años, pues, según la Real Academia Española (RAE), un verdugo es un “ministro de justicia que ejecuta las penas de muerte y en lo antiguo ejecutaba otras corporales, como la de azotes, el tormento, etc.”. Por lo tanto habría que quitar esta expresión y cambiarla por “él” o su “ex pareja”.

Este primer párrafo continúa de la siguiente manera: “Aun así, Nancy Lorena no se había atrevido a acudir nunca a una comisaría, a denunciarlo a través de internet o a llamar al 016″. Uno de los errores más graves que puede hacer un medio a la hora de tratar un caso de violencia sexista es el de identificar a las víctimas, pues tanto el Manual de Redacción de Público.es como las recomendaciones del Colegio de Periodistas de Cataluña y el Consejo Audiovisual de Cataluña sobre el tratamiento de la violencia machista en los medios de comunicación, señalan que “no hay que identificar a las víctimas”. Por otra parte, cabe destacar que, aunque se incluye, tal y como indica el Manual de Redacción de Público.es, el número de teléfono para denunciar malos tratos (016) no se especifica para qué es dicho número.

Otro ejemplos más de la redacción poco cuidada y morbosa del autor es la siguiente expresión: “Fue la menor, de 14 años, quien el viernes por la tarde, al volver del colegio, se encontró a eso de las 15:00 horas el cadáver de su madre ensangrentado, con un corte en el cuello y un fuerte traumatismo facial”, situada en el segundo párrafo. De este modo, se está fallando a las recomendaciones del Colegio de Periodistas de Cataluña y a las del Consejo Audiovisual de Cataluña, las cuales señalas que “hay que excluir los elementos morbosos de las noticias sobre hechos relacionados con la violencia de género”, así como “evitar el sensacionalismo y descripciones detalladas, escabrosas o impactantes”. Así pues, se hubiese podido evitar el detalle del cadáver “ensangrentado” y que fue la menor quien lo encontró al volver del colegio.

Otro ejemplo de la narración sensacionalista que encontramos en el texto es el inicio del tercer párrafo: “Los primeros en acudir al lugar de la tragedia fueron agentes de la Policía Local de Alcobendas y poco después la Policía Nacional, pero el cuerpo de la mujer se encontraba ya sin posibilidad de reanimación“. Así pues, vemos que el autor utiliza la palabra “tragedia”, que tienen una carga dramática mayor que si se hubiese utilizado la expresión “acudir al lugar de los hechos”. Además, el autor del texto resalta que “el cuerpo de la mujer se encontraba sin posibilidad de reanimación”, frase que se hubiese podido evitar perfectamente.

En este mismo párrafo encontramos, una vez más, que el autor no respeta el anonimato, pues se incluye la dirección donde se sitúa la casa de la víctima. “Todo ocurrió en un piso de la calle Cañón número 3 de la localidad de Alcobenda”, señala el autor del texto. Además, en este párrafo se vuelve a utilizar el nombre y el apellido de la víctima.

También cabe destacar que en los dos últimos párrafos el autor emplea la expresión “violencia de género”, sin embargo, según el Informe de la Real Academia Española sobre la expresión violencia de género, esta expresión es errónea, pues “son las palabras las que tienen género, mientras que los seres vivos tienen sexo”. Por lo tanto, el autor debería sustituir la palabra “género” por el término “sexo”, tal y como recomienda el informe de la RAE. Además, según el artículo 3 de la Ley 5/2008, la violencia machista es aquella que “se ejerce contra las mujeres como manifestación de la discriminación y de la situación de desigualdad en el marco de un sistema de relaciones de poder de los hombres sobre las mujeres”. Por ello, se recomienda cambiar el término violencia de género por el de violencia machista.

Violencia Género 1

Por último, cabe mencionar que la noticia se encuentra en la sección de “Sucesos”, lo que supone un grave error, pues, tal y como indica el Manual de Redacción de Público.es, “los casos de violencia de género no son sucesos y deben alejarse de otros casos“. Así pues, la noticia debería estar categorizada dentro de secciones de información fuerte como “España” o “Internacional” (si es el caso).

Así pues, en la noticia publicada por La Razón observamos, una vez más, como los medios de comunicación fallan a su labor de promover la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Errores como los citados anteriormente se encuentran en miles de noticias, transmitiendo, así, un discurso sensacionalista e, incluso, discriminatorio por parte de los medios de comunicación. Por ello, para cumplir su labor social deben atenerse al documento de la Federación Internacional de Periodistas (FIP), titulado Ética y género: igualdad en las salas de redacción. Declaración de Bruselas, el cual remarca la importancia de la profesión periodística a la hora de mejorar la calidad informativa y la contribución de los medios en la erradicación de la violencia machista.

 

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