“El lobby gay, contra el obispo de Cádiz”

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Raquel Sánchez | Análisis

La noticia que voy a analizar fue publicada por el diario La Gaceta en su versión digital el 28 de julio de 2015 sobre la supuesta exposición mediática de una localidad de San Fernando por no permitir a un joven transexual ser el padrino de su sobrina.

Antes de comenzar al análisis, cabe resaltar que La Gaceta es un diario generalista y que, como propiedad del grupo Intereconomía, produce su información con una gran carga ideológica conservadora. La Gaceta suele hacer especiales para conmemorar el fallecimiento del dictador español Francisco Franco, con quien no escatiman en halagos, y condena todo aquello que tenga que ver con el aborto, la comunidad LGBT o los inmigrantes. Su ideología es cercana a la el ultraderecha y, por lo tanto, el diario arremete contra toda organización o asociación que esté implicada con valores propios de la izquierda, además de apoyar siempre a la Iglesia. También se hace apología de los toros, a lo que se refiere siempre como ‘Fiesta Nacional’, y sus noticias suelen estar profundamente cargadas de calificativos que siguen la línea editorial del medio, eliminando toda objetividad.

Así pues, la noticia que he escogido no es una excepción y el titular ya deja claro el punto de vista con el que se tratará la información, y que se reitera a lo largo del texto:

El lobby gay, contra el obispo de Cádiz”

Si el lector se quedase tan sólo con esta oración, pensaría que son los homosexuales quienes “atacan” al obispo. De hecho, la palabra “lobby” significa “grupo de presión” según la Real Academia de la Lengua Española y tiene connotaciones negativas en la sociedad. Sin embargo, vemos la falta de rigor en este titular ya que, más abajo en el texto, se incluye que el obispo “ha llegado a ser amenazado con una denuncia por delito de odio”, pero en ningún momento se estipula quién haría tal cosa.

Y más de lo mismo en el subtítulo. El lector sigue sin conocer qué ha pasado realmente, ya que la autora decide incidir en la conducta aparentemente “responsable” de la Iglesia. En vez de remarcar la importancia de los valores que considera el obispo, la autora debería introducir el tema que se está tratando. Tampoco se incluye ningún tipo de fotografía que ilustre el suceso.

El primer fallo que se aprecia es utilizar el nombre concreto del postulante a padrino, ya que no aporta ninguna información necesaria. Además, y según la guía “Tratamiento informativo para los medios comunicativos” de Transexualidad-Disforia, lo indicado sería “referirse a una persona transexual con el sexo con el que se siente identificada”. Por esta razón, la periodista debería haber utilizado el género y el nombre con los que de verdad se identifica esa persona en cuestión. También en el trabajo “¿Smail o Cristina? Desigualdad e identidad transexual en el discurso periodístico”, se menciona que “la identidad de los autores e implicados en los hechos suele ser necesaria para situar al receptor de la noticia pero también es un recurso en manos de los medios para servir a su ideología e intereses”.

A lo largo del texto, el párroco en cuestión, de quien no se menciona el nombre, es tratado como la víctima del asunto cuando, en realidad, es la persona transexual quien a visto negado su derecho de convertirse en padrino de su propia sobrina. La autora pone en duda que la decisión del párroco sea “discriminatoria”, poniendo la palabra entre comillas, e incluso sitúa al religioso en posición benevolente, asegurando que éste “manifestó su disposición de ayudarle en lo que necesitara”.

El Obispado habla de “no ser considerado idóneo por su estilo de vida, criterios o incongruencia con la vida cristiana y las disposiciones de la Iglesia” y alude al “Código de Derecho Canónico (c. 874/3 ) exige a quien haya de ser padrino o madrina de bautismo, que sea católico, esté confirmado, haya recibido ya el santísimo sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir”. Sin embargo, no se estipula qué es realmente llevar una vida que cumpla estos valores, ni se realiza ninguna prueba para detectar que esa persona podría no ser recomendable para convertirse en padrino, por lo que sí se trata de un caso de discriminación. No hay ninguna razón explícita por la que una persona transexual no pueda ser padrino de su sobrina, ya que ser transexual no es un “estilo de vida”, sino ser consciente de que tu identidad sexual no se corresponde con tu cuerpo físico, algo completamente legítimo. Según reconoce KidsHealth.org, “los adolescentes transexuales pueden enfrentar situaciones que tal vez se perciban como hostiles y sean injustas. Esto puede causar depresión y aislamiento.”. No es una situación que tomarse a la ligera porque se está jugando con la integridad de un ser humano.

Por último, la periodista solo incluye al Obispo de Cádiz y al párroco en cuestión como fuentes, y no da voz al principal afectado que es A. S.. De hecho, no se consulta realmente a ningún colectivo LGBT, ni a los familiares, que son realmente los implicados en el caso. Si los padres quieren que esta persona sea el padrino de su hija, ¿por qué no pueden conseguirlo? Según “¿Smail o Cristina? Desigualdad e identidad transexual en el discurso periodístico”, “la mejora de estas cuestiones contribuirá a la destrucción de estereotipos y prejuicios asociados a la rareza y a lo atípico, proporcionando nuevas imágenes que dejarán de alimentar actitudes discriminatorias y de exclusión” y “la contextualización y las fuentes están directamente implicadas en la representación final que se construye sobre el sujeto”.

La noticia, por tanto, no es fiable, no cumple su función de informar con el máximo rigor periodístico, ni tampoco fomenta la integración de un colectivo tan vulnerable como es el de las personas transexuales. Como bien remarca una noticia de USA Today, “un 41% de transexuales intentan suicidarse en algún punto de sus vidas, comparado con el 4.6% del público general”, por lo que debería ser un tema tratado con un cuidado especial, siempre fomentando la integración y la aceptación social de todos los transexuales. En mi opinión personal, esta noticia no debería ni siquiera ser publicada.

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