Patim, una organización en pos de la (re)inserción social

Francesca De Cata y Débora Galindo | Investigación

La adicción a las drogas constituye un grave problema en la sociedad actual. Según datos del Informe Mundial sobre las Drogas 2015, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), unas 27 millones de personas son consumidores problemáticos de drogas, lo que supone que en España, con un total de 46.439.864 de habitantes, el 58,14% de la población es adicta a los narcóticosLlegados a este punto, es necesario introducir el concepto de drogodepedencia, una enfermedad generada por la adicción al consumo de sustancias nocivas-narcóticos y estupefacientes-y que se caracteriza por la alta dependencia física y psíquica de las mismas. Sin duda alguna, las drogas suponen uno de los mayores problemas en las sociedades desarrolladas. En estas, el papel de los medios de comunicación es, o debería ser, clave para actuar y concienciar a la ciudadanía sobre el consumo de estupefacientes, pues tienen potestad para influir en el conocimiento de la población sobre temas de salud, así como sensibilizar a la sociedad de los riesgos que supone la drogodependencia. Pese a esta función atribuida a los medios, los datos muestran que esta enfermedad afecta a más de la mitad de los españoles, convirtiéndose así en una preocupación de gran transcendencia social. Además, los drogadictos sufren un trastorno grave que les lleva a depender en exceso de sustancias nocivas y esta enfermedad les sitúa en una posición de desigualdad, pues suelen ser discriminados por la población y mal representados en el escenario mediático. De este modo, se configuran como un colectivo vulnerable y en riesgo de exclusión social.

Frente a esta grave situación, son muchos los que han querido actuar. Desde los gobiernos y las instituciones públicas se han creado campañas estatales con la intención de frenar el consumo de drogas entre los ciudadanos. La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) impulsó la World Drug Compaign, una iniciativa que pretendía concienciar a la sociedad sobre las drogas y movilizar a la ciudadanía para actuar frente a la venta y el consumo de sustancias adictivas. Por su parte, la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción en España lanzó el pasado mes de junio un spot bajo el título «Construye Actitud», un anuncio que busca sensibilizar a los jóvenes respecto a esta problemática.

Aun así, la drogodependencia requiere atención desde todos los ámbitos. De este modo, existen asociaciones que apoyan a los drogodependientes y a todas aquellas personas que les rodean-familiares y amigos-. El objetivo principal de estas organizaciones es ayudarles a romper con la adicción para que vuelvan a insertarse con normalidad en una sociedad en la que, la mayoría de veces, son rechazados.

Patim es una asociación no lucrativa para la intervención e integración en adicciones y otras conductas que trata la drogodependencia, la integración socio-laboral, los comportamientos conflictivos o patológicos, las desviaciones sociales y otras conductas de riesgo. Esta entidad, fundada en 1985, lleva treinta años trabajando estos aspectos y, actualmente, cuenta con nueve centros en la Comunidad Valenciana, siendo su principal marco de actuación  la provincia de Castellón.

Ariel De Lucas Avilés es responsable de área-trabajador social en el centro de Patim Castellón, donde lleva dieciocho años trabajando en un lugar donde su vida ha encontrado un poco más de sentido, pues su labor consiste en «trabajar para los demás», y eso le compensa «muchísimo». La fundación donde trabaja De Lucas nació con el objetivo de erradicar la marginación, pero, hoy en día, Patim ha crecido: hoy consiste en ayudar a personas que están en riesgo de exclusión-o excluidas-con la ayuda de un equipo humano que consiste en la parte esencial y el pilar fundamental de la asociación en cuestión. «La mayoría de personas que trabajamos aquí tenemos que tener vocación», destaca De Lucas, quien trabaja con personas desfavorecidas para conseguir que se integren, en la medida de lo posible, intentando evitar la exclusión y el rechazo por parte de la población.

Ariel
Ariel De Lucas, responsable del área-trabajador social de Patim

Uno de los ámbitos de trabajo al que se dedica Ariel De Lucas es el tratamiento de adicciones. Pero, ¿cómo asesora Patim a los adictos?  Desde la organización se hace una valoración personal. Al principio, en la acogida, se trata de empatizar con el paciente y hacer un buen diagnóstico. De este modo, se hace una ficha, una historia social, una historia psicológica y un test de personalidad. «Es una manera de empezar, hacernos un plan y marcar unos objetivos, aunque a las personas se las conoce con el tiempo», explica De Lucas. En este sentido, recalca que «cada paciente requiere una determinada atención, pues no todos padecen la misma adicción», añade. Esto se debe a la cantidad de drogas existentes y sus diferentes efectos y, por lo tanto adicciones. Según la Encuesta Domiciliaria sobre el Alcohol y otras Drogas en España, realizada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, las drogas más consumidas en el país son las catalogadas como legales, entre las que encontramos el alcohol y el tabaco, con un 78,3% y un 40,7% de consumidores, respectivamente. Estos dos productos van seguidos por el cannabis y la cocaína, estupefacientes ilegales que son ingeridos mayoritariamente entre la población adolescente. En el 2014, cerca del 4% de los jóvenes españoles consumió cocaína a lo largo del año. Por otra parte, la cantidad de personas que necesitan tratamiento por el consumo de marihuana está aumentando cada vez más en la mayor parte de las regiones.

Así pues, la sustancia a la que el paciente es adicto influirá en el tratamiento y, en repetidas ocasiones, será necesaria la intervención de un terapeuta. El experto en cuestión ha de ser una persona de referencia para el paciente, pues «es el que intenta equilibrar los pensamientos y comportamientos tanto de los afectados como de sus allegados, sirve de enlace entre la persona afectada y la familia», explica De Lucas.  

Tratar con adicciones siempre puede ser una tarea complicada, sin embargo, De Lucas destaca que «la gente se suele comportar y muchos se sensibilizan con el tema y quieren mejorar». Pese a que siempre hay alguna anécdota que contar, De Lucas asegura sin titubear que se ha encontrado mejores personas en Patim que en la calle.

En este sentido, De Lucas, que lleva ya dieciocho años en Patim, se siente completamente realizado. «Ver gente que sale adelante te satisface mucho. Esto te tiene que gustar, si no, no merece la pena», explica el trabajador social, quien sabe muy bien que su trabajo esta ayudando a que las personas se reinserten en la sociedad y, aunque solo saliese uno de todos los que llegan a la organización, merecería la pena, pues «sabes que has contribuido a ello», destaca el colaborador. Ariel de Lucas es consciente de que aún le queda mucho trabajo por hacer pero nunca se dará por vencido, pues Patim es un sitio donde su vida ha encontrado un poco más de sentido.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s