La residual extrema derecha española

Jose Luis Cervera | Opinión

marine-le-pen-efe-06122015-1
Le Pen ha impulsado al Front National durante los últimos meses. || Fuente: Agencia EFE

Las elecciones regionales celebradas el pasado domingo 6 de diciembre demostraron el asentamiento del Front National (FN) como el partido más votado por los franceses. Se trata de una formación que basa su discurso en tres grandes pilares: un frontal rechazo a la inmigración, un potente sentimiento nacionalista y una postura de escepticismo respecto a la Unión Europea (UE). Son tres conceptos muy vinculados, pues Le Pen y sus camaradas reivindican que para poder alcanzar una Francia mejor es necesario frenar la llegada de inmigrantes-especialmente, desde el Norte de África-y recuperar la soberanía que perdieron al adherirse a la UE. 

Los atentados del 13 de noviembre pueden haber jugado cierto papel en este fenómeno, pero justificar los resultados electorales a partir de esta tragedia resultaría una necedad. Cabe recordar que en marzo de este mismo año, el FN obtuvo una cantidad de votos más que considerable. El 22% de los franceses que votaron en la segunda vuelta de las elecciones departamentales escogieron la papeleta del Front National. Pese a que no consiguió ningún departamento, el partido liderado por Marine Le Pen, quien ha suavizado y humanizado al FN radical constituido por su padre, se postuló como una alternativa a considerar en territorio galo. Se confirmaron, de este modo, las sospechas indiciadas tras los comicios al Parlamento Europeo del año pasado: la extrema derecha está muy viva, y tiene ganas de crecer.

Sin embargo, la situación en España es diferente. Desde que el ya desaparecido Blas Piñar, líder de la coalición Unión Nacional, consiguiera ocupar un sillón de diputado en 1979, la extrema derecha española no ha vuelto a gozar de representación en el Congreso. Los 67 regidores que Plataforma per Catalunya (PxC) cosechó en las municipales de 2011 podrían postular a la formación catalana como aspirante al trono, pero las rencillas internas han impedido que, antes Josep Anglada, y ahora Robert Hernando logren desincrustar a Excalibur de la piedra.

Las elecciones andaluzas volvieron a demostrar que la extrema derecha navega sin rumbo en el océano español. Vox, que en las municipales de mayo concurrió en coalición con el Partido Familia y Vida, apenas reunió 18.000 votos, por los más de 32.000 obtenidos en la misma autonomía en las pasadas elecciones europeas. Falange Española de las JONS, por su parte, no alcanzó las 5.000 papeletas. Esta debacle se confirmó en los comicios celebrados en mayo. Resulta especialmente llamativo el caso de Castellón de la Plana, pues España 2000 perdió a su concejal ondense, Santiago Bojados, y Democracia Nacional no consiguió introducir a Juan José Foix en el Ayuntamiento de Benicarló, pese a las grandes esperanzas que albergaba el partido, y a la cantidad de tiempo y recursos destinados para tal fin.

Las elecciones catalanas del 27 de septiembre no contaron con la presencia de PxC, quienes justificaron su ausencia con estas declaraciones:

«Son una pantomima de elecciones plebiscitariasque no están reconocidas ni por la sociedad civil, partidos y comunidad internacional».

Plataforma tampoco se presenta a las generales del próximo 20 de diciembre. Esta decisión fue tomada el 1 de noviembre, tras una reunión en la que también participaron España 2000 y el Partido por la Libertad (PxL). Las tres formaciones alcanzaron este acuerdo, y lo fundamentan en tres grandes puntos, entre los que se encuentra la discriminación que sufren por parte de los medios de comunicación respecto a otras formaciones que acaparan portadas, focos y tertulias.

Tras esta breve introducción, se puede concluir que la situación de la extrema derecha en España  dista mucho del camino que han tomado formaciones similares alrededor del mapa europeo. Pese a la proliferación y abundancia de partidos, su impacto continúa siendo residual. España 2000, Democracia Nacional, Movimiento Social Republicano y muchos más, forman una extensa lista de nombres que pugnan por convertirse en las siglas más votadas del sector, mientras dirimen los motivos de su escaso éxito electoral.

Para resolver su duda existencial, un servidor apuesta por desechar teorías conspiratorias y emplear la navaja de Ockham. Al fin y al cabo, España sufrió casi 40 años de régimen dictatorial y la sombra del ciprés es alargada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s