“La mujer perfecta”, por Disney

Débora Galindo | Opinión

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¿Quién no ha visto una película de Disney? Es más, ¿quién no ha pasado su niñez frente al televisor viendo estos míticos films?
Disney siempre ha sido para nosotros un mundo lleno de ilusión, pero detrás del “y vivieron felices y comieron perdices” se esconde un mensaje estereotipado y sexista. Si admiras las míticas y perfectas princesas Disney, no leas la siguiente entrada, tu infancia podría ser destruida.

Blancanieves y los siete enanitos (1937) es un claro ejemplo de la imagen sexista que se esconde en las películas de Disney. Blancanieves aparece como una mujer que se debe a las labores de hogar y acepta el papel de ama de casa por su propia voluntad, admitiendo así que, a pesar de ser “la más bella del reino” y poder conseguir lo que quiera, la mujer tiene que estar al servicio del hombre, limpiando la casa de, en este caso, siete pequeños hombres y cocinándoles.  De hecho, cuando los enanitos encuentran a Blancanieves en su casa ella les asegura que sí la dejan quedarse les limpiara la casa, fregará y cocinará. La alegría de los enanitos es tal que no pueden dejar pasar una oportunidad como tener a una interna a su servicio sin pagarle nada. Pero no una interna cualquiera sino una interna que además asume el papel de madre.

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Los enanitos muestran su alegría tras la decisión de Blancanieves de ser su esclava.

En la Cenicienta (1950) vemos como la vida de una chica esclavizada por su madrastra y sus dos hermanastras no tiene ningún sentido hasta que conoce a un apuesto y maravilloso príncipe que se enamora de ella, pero no por sus cualidades sino por su belleza. Así pues, Cenicienta también queda prendada por él y surge el amor a primera vista. Un amor más bien utópico y que muestra a Cenicienta como una idiota superficial, sensible y risueña y amante del amor romántico. En este amor a primera vista también vemos que para conquistar a un hombre tienen que saber bailar, vestir bien y ser elegante e, incluso, Cenicienta acepta esta imposición, ya que, cuando va a romperse el hechizo, Cenicienta sale corriendo a toda prisa para huir de su príncipe y que no la vea tal y como es.

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Cenicienta y el príncipe enamorados a más no poder en su primer baile.

La Sirenita (1989) muestra como su protagonista, Ariel, deja toda su vida para estar con su amor verdadero, Eric, por quien decide cambiar radicalmente e, incluso, llega a vender su voz por un par de piernas para poder conquistar a su príncipe, del quien también se enamora nada más verle.

En La Sirenita también encontramos un ejemplo bastante bizarro, ya que la malvada Úrsula -a quien Ariel vende su voz para poder conquistar a Eric- argumenta que las mujeres están mejor calladas y, teniendo los atributos característicos de toda princesa Disney -belleza, dulzura y buen cuerpo-, no le hace falta para nada la voz.

En el minuto 3:10 Úrsula le  pide la voz a Ariel argumentando lo siguiente:

“Te ves muy bien. No olvides que tan solo tu belleza es más que suficiente. Los hombre no te buscan si les hablas, no creo que los quieras aburrir. Allá arriba es preferido que las damas no conversen a no ser que no te quieras divertir. Verá que no logras nada conversando a menos que los pienses ahuyentar. Admirada tú serás si callada siempre estás; sujeta bien tu lengua y triunfarás”.

En Aladdín (1992) vemos como Jasmine no es capaz de descubrir cosas por sí misma, ya que tiene que esperar pasiva en su palacio hasta que llega Aladdín con la alfombra mágica a rescatarla y a mostrarle lo maravilloso que es el mundo porque ella sola no puede descubrirlo. En la canción de esta escena, titulada Un mundo ideal, la letra dice tal que así: “Yo te quiero enseñar este mundo espléndido (…) yo te puedo mostrar cosas maravillosas”.

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Jasime flipando con el maravilloso mundo que Aladdín le enseña.

Por otra parte, cabe destacar que en estas cuatro películas, los animales siempre son quienes acompañan o tienen una fuerte presencia en la vida de las princesas. Hecho que muestra que para ser una “mujer perfecta” solo puedes tener como amigos a los animales. ¿Para qué relacionarte con otras chicas? Seguramente, porque si alguna perfecta princesa se relaciona con otra mujer, ésta terminará odiando a la bella y hermosa princesa. Esta tendencia competitiva entre las mujeres la vemos reflejada en Blancanieves y los siete enanitos, por poner algún ejemplo. En esta película, la Reina Malvada quiere matar a Blancanieves porque es “la más bella del reino”.

Por lo tanto, ¿qué he aprendido de Disney? De Disney he aprendido que para ser perfecta, o más bien una mujer hecha y derecha, tengo que ser la belleza personificada; ser sumisa y que mi mayor aspiración sea tener la casa perfecta para mi hombre; enamorarme de cualquier idiota sin cerebro atractivo y echar por la borda todo mi futuro; estar callada para no aburrir a los hombres con mis tonterías; encontrar a un hombre para poder recorrer el mundo y descubrir nuevos horizontes, y no tener amigas ni relacionarme con mujeres, pues me odiarán por mi belleza descomunal.

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Y colorín, colorado, este cuento no se ha acabado.
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