Austria plantea levantar una valla por la ola de refugiados

Débora Galindo | Análisis

El discurso de los medios de comunicación hacia el fenómeno inmigratorio es, fundamentalmente, “problematizador”, ya que son los que construyen una determinada visión y los que perfilan la imagen de las personas inmigrantes, una imagen que suele tener connotaciones negativas. Además, el contexto actual favorece que la inmigración o, en este caso, los refugiados se conviertan en una de las temáticas centrales de la agenda pública. Así pues, el buen uso del lenguaje y la pluralidad en las fuentes son requisitos indispensables para transmitir información de manera objetiva.

Sin embargo, los medios de comunicación cometen errores en sus publicaciones que fomentan la desigualdad. Muestra de ello es la noticia publicada el pasado 29 de octubre en el periódico La Razón: Austria plantea levantar una valla por la ola de refugiados.

Inmigrantes 1

En el titular de la noticia ya se observan las connotaciones negativas que emana el lenguaje utilizado por la autora de la pieza, ya que utiliza el término “ola de refugiados” para referirse al aumento de personas que tienen que cambiar de país por causas mayores. Cuando leemos el término refugiado en nuestra mente se crean imágenes negativas, ya que los medios de comunicación siempre se refieren a ellos como un problema. Sin embargo, de acuerdo con la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados, un refugiado es una “personas que huye de su país porque su vida, seguridad o libertad  han sido amenazadas por la violencia generalizada, la agresión extranjera, los conflictos internos, la violación masiva de derechos humanos  u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público”.

Por otra parte, el término ola -y oleada, sinónimo que aparece en el primer párrafo- también es un concepto erróneo, ya que, según la Real Academia Española (RAE), ola/oleada hace referencia a un movimiento impetuoso de gente apiñada y, en este caso, los refugiados no se mueven de forma violenta y rápida sino que, actualmente, hay un desplazamiento de personas provenientes de países donde es imposible la convivencia.  Por lo tanto, la autora podría decir que se está produciendo un aumento en las migraciones, ya que oleada tiene un significado negativo.

Además, en el bloque de titulares, vemos que se utiliza la etiqueta “Crisis migratoria en Europa” para referirse a un fenómeno social e histórico que, tal y como destaca el Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC), “es común en la mayoría de sociedades contemporáneas”. Una alternativa sería utilizar la etiqueta “Fenómeno migratorio en Europa”.

El profesor Andreu Casero, en su texto titulado Discurso mediático, inmigración e ilegalidad: legitimando la exclusión a través de las noticias, argumenta que los medios de comunicación e, incluso, el Gobierno, tienden a criminalizar a los recién llegado, aumentando, así, la discriminación.  Muestra de ello es el lenguaje vinculado a la esfera criminal que se utiliza en el  primer párrafo de la noticia, ya que la autora se refiere a la crisis migratoria como algo que “está sacudiendo a Europa”. El error recae en el verbo sacudir, ya que este es utilizado para referirse a situaciones o acciones violentas.

En el segundo párrafo también observamos un mal uso del verbo frenar, ya que según la RAE este verbo es utilizado para referirse a máquinas, carruajes, caballos y impulsos. Por lo tanto, no se puede hacer uso de este verbo para referirse a personas.

En el cuarto párrafo, la autora vuelve a utilizar el término oleada. Pero, en este caso, la construcción de la frase denota un significado mucho más negativo que antes, ya que muestra a los migrantes como una amenaza y, según el CAC, está visión activa prejuicios de naturaleza discriminatoria.

Inmigrantes 2

Otro ejemplo que activa prejuicios discriminatorios lo encontramos en este mismo párrafo, cuando la autora asegura que “la Policía se confiesa desbordada”. En este caso, la autora interpreta las declaraciones de los agentes, ya que la el concepto “desbordada” no aparece entrecomillado, hecho que nos hace pensar que la autora se posiciona a favor de las autoridades y, en consecuencia, en contra de los refugiados.

En esta noticia también se observa el empleo de léxico que reviste de valores negativos a los sujetos del fenómeno migratorio. El profesor Casero apunta, en su estudio Discurso mediático, inmigración e ilegalidad: legitimando la exclusión a través de las noticias, que “el lenguaje que el discurso mediático asocia a los inmigrantes está relacionado con la formación de su identidad mediática”. Así, según la clasificación que plantea Casero, en esta noticia encontramos dos de las cuatro modalidades léxicas que se analizan en su estudio:

  1. Respecto al lenguaje asociado a la esfera judicial, encontramos el término deportados, que, además, se utiliza enun ladillo. Hecho que provoca que esta palabra se destaque aún más que si estuviese solo en el texto -donde también se encuentra la palabra “deportaciones”. Este término, según la RAE, hace referencia a desterrar a alguien por razones políticas o como castigo. Por lo tanto, este término estaría bien utilizado si se refiriese a expulsar a alguien, pero, en nuestro caso, hace referencia a devolver a los afganos a su país.Inmigrantes 3
  2. Respecto a los términos vinculados directamente con el eje legal-ilegal, observamos que la autora utiliza el término “inmigrantes ilegales”, concepto prohibido por la Guía de estilo de la agencia AP, ya que consideran que ilegal es una acción, no una persona. Por lo tanto, lo correcto sería utilizar el término “inmigrantes en situación ilegal”, tal y como propone El libro de estilo de El País.

Por otra parte, cabe destacar que en la noticia no se emplea al inmigrante o refugiado como fuente, sino que se recurre a autoridades. Este hecho, según el CAC y el artículo Escrivim bé els periodistes? Eines per a comunicar correctament, hace que el testimonio de los propios inmigrantes quede invisibilizado. Además, la reproducción única de las declaraciones de autoridades hace que el inmigrante o refugiado pierda, según Casero, “la identidad mediática que sobre él se proyecta”.

En este sentido, podemos extraer de la noticia algunas declaraciones que activan prejuicios discriminatorios hacia los inmigrantes y que estos sean percibidos por la sociedad como una amenaza:

“Asegurar una entrada ordenada y controlada”. – Johanna Mikl-Leitner, ministra del interior de Austria.

“Hay que tomar precauciones”. – Johanna Mikl-Leitner, ministra del interior de Austria.

Como conclusión, podemos destacar que el lenguaje y las fuentes seleccionadas para la construcción de esta noticia hacen que la sociedad vea a los inmigrantes como un problema e, incluso, una gran amenaza o, según Casero, como un “no-ciudadano”.

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